Seguro de vida obligatorio: qué pedirle a un contratista
Todo empleador debe contratar un seguro de vida colectivo para sus trabajadores en relación de dependencia. Es un seguro distinto de la ART, y muchas empresas lo confunden con ella o directamente no lo piden. Para la empresa principal es un control sencillo: una póliza, una nómina y la constancia de que está vigente.
¿Qué es el seguro de vida obligatorio?
Es el seguro de vida colectivo que establece el Decreto 1567/74: el empleador lo contrata para todo su personal en relación de dependencia, y paga un capital a los beneficiarios si el trabajador muere, por cualquier causa, trabaje o no en ese momento. El monto del capital lo fija la Superintendencia de Seguros de la Nación y se actualiza.
La diferencia con la ART es de fondo. La ART cubre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, con atención médica, rehabilitación e indemnizaciones. El seguro de vida obligatorio cubre la muerte, sin importar la causa. Un contratista con ART y sin seguro de vida está incumpliendo igual.
¿Por qué debería importarle a la empresa principal?
Porque es una obligación laboral del contratista con su gente, y el control del artículo 30 existe justamente para que la principal no termine respondiendo por las obligaciones que el contratista no cumplió. Además, es una señal: un contratista que no tiene su seguro de vida suele tener otros papeles en falta.
El artículo 30 nuevo no lo nombra entre sus cinco controles. Muchas empresas lo piden igual, como parte de su propia lista, y es razonable: cuesta poco y es fácil de revisar. Ver: el nuevo artículo 30.
¿No es lo mismo que el seguro de vida del convenio?
No. Varios convenios colectivos establecen su propio seguro de vida, adicional al obligatorio, con otra aseguradora o con otro capital. Un trabajador de comercio, por ejemplo, tiene los dos. Si el convenio de su contratista prevé uno, pida los dos.
Lo práctico es preguntarle al contratista qué convenio le corresponde a su gente y qué seguros prevé, y pedirle las constancias de cada uno. Ver: convenios colectivos y contratistas.
¿Qué hay que pedirle al contratista?
La constancia de cobertura del seguro de vida colectivo obligatorio emitida por la aseguradora, con la nómina de asegurados y la vigencia. Si su aseguradora no emite nómina, una constancia con la cantidad de asegurados y el período, y después se cruza con el F.931.
- Emisor. Una aseguradora, con sus datos.
- Tomador. El contratista, con su CUIT.
- Tipo de seguro. Que diga que es el seguro de vida colectivo obligatorio. Un seguro de vida individual contratado por un trabajador no lo reemplaza.
- Vigencia. Que cubra el período que está controlando.
- Nómina. Las personas que entran a su sitio, con su CUIL.
¿Hay que pedir que su empresa figure como beneficiaria?
No. Los beneficiarios del seguro de vida son los que designa el trabajador o, a falta de designación, sus herederos. Su empresa no tiene nada que cobrar. A diferencia de la ART, acá no se pide un endoso ni una cláusula a su favor.
Es un error frecuente pedir “el seguro de vida a nombre de la empresa” por analogía con la ART. El contratista no lo va a poder conseguir, y el pedido genera idas y vueltas que no aportan nada.
¿Qué pasa con los socios y los monotributistas?
No están alcanzados, porque no son empleados. Para ellos lo habitual es pedir un seguro de accidentes personales, que puede incluir un capital por muerte.
¿Cuáles son los errores más comunes?
Confundirlo con la ART, no pedir el del convenio cuando corresponde, aceptar una póliza sin nómina ni vigencia, pedir que la empresa principal figure como beneficiaria, y aceptar la póliza del alta sin volver a pedirla cuando cambia la gente.
¿Cómo se pide el seguro de vida en Auditans?
En Auditans el seguro de vida se carga como un requisito de la firma, con la vigencia que su empresa decida. El revisor lo aprueba o lo rechaza con una observación que el contratista ve en su pantalla.
- Se le puede pedir solo a las firmas que declaran tener empleados.
- Los usuarios del contratista que tienen los avisos activados reciben cada lunes un correo con lo que vence en los próximos treinta días, la póliza entre lo demás.